En Colombia tenemos un deporte nacional que no requiere cancha ni balón y en donde somos campeones mundiales… el de apropiarnos de éxitos ajenos. Cuando un estadounidense de raíces paternas colombianas brilla en la NFL, o un ingeniero que se fue de niño triunfa en la NASA, sacamos la bandera tricolor y gritamos “¡nuestro compatriota!”. Es una una actitud patética que revela nuestra incapacidad crónica para formar talento propio. El caso de Christian González, estrella cornerback de los New England Patriots, es el ejemplo perfecto, nacido, criado, formado y catapultado al estrellato en Estados Unidos, pero convertido aquí en “el colombiano del Super Bowl”. Colombia no puso ni un centavo en su camino, pero nos lo echamos al hombro como si fuera nuestro. Ya hay que parar esta miseria simbólica.
Christian González es 100% americano, 0% colombiano en su trayectoria, nació el 28 de junio de 2002 en Carrollton, Texas, un suburbio de Dallas donde el sol quema el asfalto y los sueños deportivos se forjan en high schools competitivos. Creció en The Colony, Texas, asistiendo a The Colony High School, donde jugó como four-star recruit (calificación elite según 247 Sports), destacando como cornerback y wide receiver con 17 tackles, 8 pass breakups, 2 interceptions y retornos letales. Terminó high school en 2020 con un equipo 9-2, pero todo eso pasó en Texas, sin sombra colombiana.
Comprometido inicialmente con Purdue, terminó en la University of Colorado (2020-2021), donde jugó dos temporadas como freshman y sophomore, acumulando tackles y PBUs antes de transferirse a la University of Oregon en 2022. En los Ducks, explotó: 50 tackles (35 solo), 7 PBUs, 4 interceptions (líder de equipo), All-Pac-12 first-team, QB rating allowed de 74.7 cuando era target. Optó por el Draft 2023, donde los Patriots lo seleccionaron 17° overall (ronda 1), firmando un contrato de 4 años por $15.1 millones fully guaranteed, con $7.98M de signing bonus.
¿Dónde entra Colombia? En el papá, Héctor González, nacido allá, exjugador de básquet universitario en EE.UU. Christian lo reconoce: “Me siento ligado por mi padre”, dice en entrevistas. Sacó la bandera colombiana en el draft por orgullo familiar. Pero su carrera: Texas high school → Colorado → Oregon → NFL. Colombia: cero academias, cero entrenadores, cero inversión.
Aquí ni existe el deporte. La Federación Colombiana de Fútbol Americano (FECOFA), creada en 2012, es una fundación sin ánimo de lucro sin reconocimiento del Ministerio del Deporte. Juegan 18 equipos amateurs, torneos flag juveniles y femeninos, con reglas NCAA, pero sin ligas profesionales, sin infraestructura, sin scouts NFL. No hay pathway para talentos como González: ni potreros, ni gimnasios equipados, ni becas que lo hubieran detectado a los 14 años. Si González hubiera nacido aquí, estaría jugando en un campo improvisado en algún barrio de Medellín o Cali, sin visibilidad internacional.
No es solo González. Diana Trujillo, “colombiana de la NASA”: nació en Cajamarca, llegó a EE.UU. a los 18 con $300, estudió en Miami Dade College y University of Florida, PhD en Georgia Tech. Colombia no la retuvo; su familia la sacó por falta de oportunidades. Ahora dirige el brazo robótico de Perseverance en Marte, y aquí la celebramos como “nuestra astronauta”, olvidando que la echamos.
En deportes: Falcao nació en Santa Marta, pero su carrera explotó en Europa con inversión millonaria. James Rodríguez: Envigado, pero Porto, Monaco, Real Madrid lo formaron. ¿Y los que se quedan? Talentos locales que mueren en ligas menores por falta de plata.
Esta dinámica es tóxica. No invertimos en formación, el deporte depende de cuotas políticas, ciencia de migajas (Colciencias con presupuestos ridículos), cultura de estímulos caprichosos. Expulsamos a los buenos porque acá solo los corruptos triunfan económicamente, un millón de profesionales emigraron en 20 años por salarios bajos y corrupción. Luego, cuando triunfan, los adoptamos “¡Orgullo colombiano!”.
Es compensación patética, eso no genera orgullo real; genera resentimiento. Porque mientras celebramos a González en Foxborough, aquí un chiquillo en Sincelejo no tiene cancha para entrenar fútbol americano, ni beca para ingeniería aeroespacial.
Clavar banderas ajenas nos hace chicos de barrio presumiendo el carro del vecino. Hora de construir el nuestro, o seguiremos siendo el país que aplaude éxitos prestados mientras entierra su propio potencial bajo corrupción, burocracia y conformismo.
Hay que parar esa estupidez…
Christian González (NFL, Patriots)
Nacido 2002 en Carrollton, Texas (EE.UU.); high school en The Colony HS (Texas); universidad Colorado (2020-21) y Oregon Ducks (2022); drafted #17 por Patriots. Solo ascendencia paterna colombiana. Colombia lo celebra como “nuestro cornerback del Super Bowl”.
Jorge Moreno Montoya (NASA, ingeniero jefe Artemis)
Nacido en Manizales; papá vendió la casa familiar para que él estudiara en EE.UU. a los 18; Miami Dade College, U. Florida (PhD). Dirige ingeniería mecánica en Artemis. “Orgullo colombiano” pese a emigración forzada.
Diana Trujillo (NASA, ingeniera robótica Perseverance)
Nacida en Cajamarca; llegó a Miami a los 18 con $300; estudió Miami Dade College, U. Florida (PhD Georgia Tech). Maneja brazo robótico en Marte. “El talento colombiano de la NASA”.
Gabriel García Márquez (Nobel Literatura)
Nacido en Aracataca, pero vivió gran parte de su vida en México, EE.UU., Europa; Cien años de soledad publicado por Editorial Sudamericana en Argentina (1967), no en Colombia (rechazado por editoriales locales). Colombia lo adopta como “el Gabo nuestro” post-Nobel.
Shakira Isabel Mebarak Ripoll
Nacida en Barranquilla; debut con Sony Colombia flop (Pies Descalzos tardó en despegar); triunfó en EE.UU./México con Laundry Service (2001) y giras globales. Ahora “ícono colombiano” pese a carrera internacional.
Pilar Archer de Jongh (NASA, ingeniera senior)
Nacida en Colombia; emigró adolescente; carrera en NASA aeroespacial. Reclamada como “talento nacional”.
Sofía Gómez Uribe (paratriatleta paralímpica)
Nacida en Medellín; familia huyó violencia a EE.UU.; triunfó en Paralimpiadas por México (bronce Río 2016). Colombia la llama “hija pródiga”.
Adriana Ocampo (NASA, programa Planetary)
Nacida en Colombia; emigró niña; PhD y carrera en NASA. “Colombiana en la NASA”.
Iván Ramírez Atehortúa (NASA, ingeniero)
Nacido en Bogotá; emigró joven; ingeniero en NASA. Ejemplo “colombiano” pese a retención fallida.
Yamid González (boxeador mundial)
Nacido en EE.UU. (hijo de colombianos); campeón mundial peso mosca. Medios lo llaman “boxeador colombiano”.
Juan Camilo ‘Cucho’ Hernández (fútbol MLS, Columbus Crew)
Nacido en Pereira, pero explotó en Colombia Pereira; fichado por Watford (Inglaterra) y MLS. Carrera europea/EE.UU., pero Colombia lo celebra como ídolo nacional.
Catalina Usme (fútbol femenino, campeón Colombia 2023)
Nacida en Medellín; gran carrera en América de Cali, pero emigró temprana a ligas México/EE.UU. Reclamada como “colombiana” al ganar Mundial Femenino con Selección.
Juanes (Juan Esteban Aristizábal Vásquez)
Nacido en Medellín (1971); carrera temprana con Ekhymosis (rock local, 1988-1998); debut solista “Fíjate Bien” (2000, Universal Music internacional) explotó en EE.UU./México/Europa con “A Dios le Pido” y Grammys Latinos. Triunfó globalmente post-salida de Sony Colombia (que rechazó su demo inicial). Ahora “rockero colombiano universal” pese a carrera 80% internacional.
Juan Pablo Montoya (piloto F1, IndyCar, NASCAR)
Nacido 1975 en Bogotá; karting local desde 5 años; papá Pablo hipotecó la casa (sin que la mamá supiera) por $140.000 para F3 británica (1995). Carrera explotó en CART EE.UU. (campeón 1999, Indy 500), F1 Williams-McLaren (7 GPs), NASCAR. Colombia lo celebra como “leyenda nacional” pese a familia sacrificada por emigración y apoyo extranjero
Nota: Patrones comunes… emigración por violencia/falta oportunidades, formación 80-100% exterior, Colombia no invirtió, pero reclama post-éxito.